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lunes 28 de noviembre de 2011

El infanticidio está de moda: Candela, Tomás, y el cuádruple crimen


Candela Rodríguez fue asesinada en agosto y hubo conmoción en la Argentina.  Recientemente nos espantó el caso de Tomás Dameno Santillán, presuntamente muerto por su padrastro Adalberto Cuello (se cree que para dañar a la madre).

¿Cómo pueden cometerse crímenes tan horrendos? ¿Qué clase de deshumanización hay que sufrir para ejecutar esos crímenes monstruosos?

Los psicópatas, a pesar de la confusión general, en su mayoría no son psicóticos. La psicosis es una afección mental que consiste en la pérdida de contacto con la realidad. Por el contrario, el psicópata que comete un crimen lo hace con plena conciencia de la diferencia entre bien y mal: es decir, entre lo que la ley aprueba y lo que condena.

Un rasgo aterrador de la psicopatía se observa en un video (en Facebook) en el que Adalberto Cuello abraza y besa a su hijo: la capacidad de simular. Los psicópatas razonan sus demostraciones afectivas para lograr sus objetivos: como no tienen sentimientos profundos ni experimentan culpa ni remordimiento, son muy buenos para fingir emociones con tal de controlar, manipular o engañar a sus familiares y conocidos.

Y el espanto no tiene fin: hace pocos días un hombre mató a una nena (y a otras tres mujeres) en La Plata. Ver nota en La Prensa.