#Attribution1 {display: none;}.

viernes, 24 de abril de 2015

Ficción: «Coerquiogüé»


   

En el planeta Coerquiogüé habitan seres de una extrañeza inverosímil. Por empezar, a cada uno le toca un cuerpo y una mente. En ese planeta, según dicen las crónicas, a cada mente le corresponde un solo cuerpo y a cada cuerpo una sola mente.

Estos seres, parece absurdo, son capaces de deslizarse en el espacio. En otras palabras, por propia voluntad, según indican los testimonios, por voluntad perteneciente a un único sujeto, cada uno de ellos puede cambiar su ubicación material con respecto al entorno y a otros objetos y seres. Tal pasmosa habilidad permanecía, hasta hace poco y pese a numerosas y detalladas referencias de aventurados viajeros, refutada por nuestros científicos.

Menos comprensible aun es que, parece ridículo, estos seres jamás opten por el presente en el que viven. Se contrapone dicha limitación, entonces, a su prodigiosa libertad espacial. No significa esto que carezcan de una capacidad plausible de ser desarrollada con instrucción y práctica, sino que por condición fáctica, por determinación pura de las leyes físicas, se ven impelidos a existir sólo en uno de los puntos sucesivos de la recta del tiempo, y sólo en uno a la vez, a la que deben transitar, sin elección alguna, nada más que en una dirección y en virtud de un desplazamiento constante. No, no se trata de un defecto moral. Tampoco debe atribuirse esta chatura a la desidia ni a la maldad.

Miserable percepción de las mutaciones que sufre el universo, quizás efecto de la adaptación a un ambiente natural que la predispone o la congratula, o estrecha fracción objetiva en que allá los sucesos se organizan, en que allá espacio y tiempo se trenzan: en Coerquiogüé el instante presente es extraordinariamente fugaz. Estos seres, estos pobres seres que también son seres admirables, viven rodeados de dos mares inmensos de aguas divididas que nunca se mezclan, los del pasado y el futuro, a cuestas de una ola de cresta filosa que mantiene constante su velocidad. Esa cresta es el instante presente.

No termina aquí el recuento de asombros. Un par de curiosidades más. Acerca de la constitución de las psiques en Coerquiogüé se han publicado varios tratados en los recientes siglos: una vez amainado el fastidio inteligente de los investigadores no quedó otra cosa que la incomprensión de los lectores. A diferencia de los animales del mundo que conocemos, los que habitan aquel lejano cuerpo celeste tienen la mente adentro y el cuerpo afuera. La existencia de monstruos análogos, si bien en un plano enteramente abstracto, fue verificada a partir de una novedosa disciplina que se apoya en la Matemática, la Biología y la Psicología. El descubrimiento hubiera debido arrepentir a la comunidad política local, que hasta no hace mucho rechazaba por mendaces las descripciones de aquellos valientes conquistadores, pioneros en la difusión de la libertad y de la civilización. (¿Merecían a su retorno semejante desprecio? ¿Insultos, escupitajos, azotes y decapitaciones?, ¿y además gnorjlebskue: desalmada práctica, si las hay?).

Resta aún una comprobación definitiva. Pero, al parecer, la configuración de una capa externa de emociones y nociones y un interior material es contingente. Vale decir que no es imposible que una psique impregnada en una porción de materia y circunscripta a ella con exclusividad se mantenga por un rato en ese estado. Ni que, bajo leyes físicas que estamos vislumbrando, distintas a las que rigen nuestro mundo, esa porción pueda erigirse como límite entre cada puntual ser y el resto del universo.

____
Versión definitiva de un texto que salió hace algún tiempo en revista Axxón y en diario Perfil.
Imagen: "Descomposición de los colores II"

miércoles, 15 de abril de 2015

Traducción: «Otra vez, sobre la naturaleza de los perros» del Bestiario de Aberdeen

Esta vez traigo un relato del que  nos separa una distancia temporal de casi mil años. Es mi traducción de inglés a castellano de un relato incluido en los folios 19r y 19v del Bestiario de Aberdeen, volumen compuesto en latín en el siglo XII. Usé la versión en inglés de McLaren (1995).

Ignoro si es que esta es la primera vez que este relato se traduce al castellano. Figuran en la red algunas referencias a un fragmento traducido por un tal J. M. Gómez Durán acerca de las hormigas. Pero francamente, ¿a quién le interesan las hormigas?



Otra vez, sobre la naturaleza de los perros

Con frecuencia, también, cuando se ha cometido un asesinato, los perros han producido clara evidencia de la culpa del acusado, con el resultado de que sus testimonios inarticulados son, en su mayor parte, creídos.

Dicen que en Antioquía, al anochecer, en un barrio apartado de la ciudad, asesinaron a un hombre mientras paseaba con su perro. Un soldado había perpetrado el acto, su motivo había sido el robo. Luego, bajo el abrigo de la oscuridad creciente, huyó de allí. El cadáver yacía insepulto; la aglomeración de curiosos era grande; el perro permanecía al lado de su amo, aullando a causa de su destino triste.

Sucedió que el hombre que había cometido el crimen, actuando confiadamente para convencer de su inocencia a la gente (de tal modo artero piensan los hombres) se unió al círculo de espectadores y, simulando aflicción, se aproximó al cadáver. Entonces el perro, abandonando brevemente su lúgubre lamento, tomó las armas de la venganza, asió al hombre, y, entonando con suavidad una canción lastimera, como en el epílogo de una tragedia, movió a todos al llanto; y el hecho de que el perro hubiera aprehendido sólo a un hombre de los muchos que allí había, y el que no lo soltara, dio a su razón un peso convincente. Al final, el asesino cayó en desgracia porque la evidencia del caso era muy simple; no le fue posible eximirse con la objeción de ser víctima de otra persona, o de su odio, su enemistad, su envidia ni su despecho, ni pudo seguir rebatiendo la acusación. Porque le hubiera resultado muy difícil; y sufrió su castigo, porque no supo darse defensa.

martes, 17 de marzo de 2015

Crakow en vivo: 22 de marzo en Naranja Verde (Bs. As.)

Este domingo toca Crakow en Bs. As. 

Domingo 22 de marzo
CRAKOW (Gabriel Cichero, Pablo Contursi)
+ O + archipiélagos
Av. Sta. Fe 1284

Pique con su ratón sobre el título de la pieza instrumental para escucharla: "12 voltios".
Ejecutado y registrado en vivo y directo por Crakow en una sala de ensayo en Parque Chas, Bs. As. Argentina, en el año del Señor de 2014.